Por: Arlette Palacios
Tras la decisión de Moody’s de bajar la calificación crediticia de México a «Baa3», apenas un escalón por encima del nivel especulativo, se encienden las alertas sobre el futuro financiero del país, al advertir un deterioro fiscal ligado al creciente apoyo gubernamental a Petróleos Mexicanos (Pemex), el bajo crecimiento económico y las presiones sobre la deuda pública, aunque la agencia mejoró la perspectiva de negativa a estable por la estabilidad macroeconómica mexicana.
La agencia calificadora Moody’s Ratings rebajó este miércoles la nota soberana de México de «Baa2» a «Baa3», el último nivel dentro del grado de inversión, al considerar que las finanzas públicas del país muestran un «debilitamiento sostenido» que se aceleró desde 2024.
De acuerdo con la firma, factores como la rigidez del gasto público, una limitada base de ingresos y el respaldo constante del Gobierno federal a Petróleos Mexicanos (Pemex) han reducido la capacidad para estabilizar la deuda nacional.
Moody’s estimó que el déficit fiscal de México se mantuvo cercano al 5 por ciento del Producto Interno Bruto (PIB) en 2025, incluyendo el apoyo financiero a la petrolera estatal, mientras que la deuda bruta del Gobierno aumentó a 49.3 por ciento del PIB, frente al 46 por ciento registrado en 2024.
Además, proyectó que la deuda pública podría alcanzar cerca del 55 por ciento del PIB hacia 2028, impulsada por el bajo crecimiento económico y las necesidades de financiamiento de Pemex.
La calificadora señaló que el Gobierno mexicano destinó aproximadamente 35 mil millones de dólares a Pemex durante 2025 y presupuestó otros 14 mil millones para 2026, recursos que seguirán presionando las finanzas públicas si no existen mejoras operativas significativas en la empresa productiva del Estado.
En materia económica, Moody’s también redujo sus expectativas de crecimiento y prevé que México registre una expansión menor al 1 por ciento en 2026 y de apenas 1.3 por ciento en 2027.
La agencia advirtió que el panorama económico enfrenta obstáculos estructurales como la inseguridad, la informalidad laboral, problemas de energía y agua, además de la incertidumbre derivada de la revisión del T-MEC y cambios institucionales como la reforma judicial.
Pese al recorte en la calificación, Moody’s modificó la perspectiva de la deuda soberana mexicana de negativa a estable, al considerar que el país mantiene estabilidad macroeconómica, capacidad de respuesta ante choques externos y fortalezas relacionadas con el tamaño y diversificación de su economía, así como su acceso preferencial al mercado de Estados Unidos.
Con la nueva nota «Baa3», México conserva el grado de inversión, aunque queda a un solo escalón de perder esa categoría y caer en terreno especulativo.
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La Secretaría de Hacienda reconoció que la perspectiva de la calificadora cambió de negativa a estable, con lo que méxico mantiene el grado de inversión con las ocho agencias que evalúan su deuda soberana.
Señaló además que Moody’s no anticipa cambios adicionales en la calificación del país durante los próximos 18 meses.
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