
Arturo Marvill 22 septiembre, 2024
Se dice que cuando se quiere se puede. Lo malo es que Bravos ahora no quiso, tuvo destellos de sólo minutos en la segunda parte, pero prácticamente todo el partido antes del gol, su prioridad máxima fue no recibir, no perder. Y por lo regular cuando se sale a no perder, se pierde. Es una regla no escrita. Los fronterizos están sumidos, como ya tristemente es casi una costumbre, en el fondo de la tabla general. Ese equipo que le peleó al Monterrey en el Gigante de Acero, simplemente en este partido no se presentó. El plantel del FC Juárez no es tan miserable como para no intentar nada y ahora el arbitraje ya no fue factor, por lo que Barbieri deberá explicar a la directiva porqué tan parco partido en casa esta noche. La cancha tan mala pudiera ser un pretexto, pero es para ambas escuadras. Lo inexplicable es porqué si se le peleó con calidad a los Rayados, porqué en casa se le juega con evidente miedo a Tigres. Sólo Barbieri lo sabe y si opina lo contrario, entonces está viviendo otro torneo, en un universo paralelo.
En el primer tiempo fue mucho más peligroso Tigres. Bravos tocaba mal el balón, con pases erráticos y yerros defensivos que los visitantes no supieron aprovechar. La cancha no ayudó nada, pues es evidente el mal estado. Ambos equipos tuvieron algunos resbalones y mala circulación de pelota por esa causa. No recordamos ese césped con tan malas condiciones desde que Bravos navega en la Liga MX, le urge reparación y tratamiento. Diego Valoyes jugando tocado y con cierta reserva, pues su vendaje en la pierna izquierda denotaba que padece una molestia y no fue el mismo que jugó el miércoles en Monterrey. Marcelo Flores fue un dolor de cabeza por la izquierda tanto para José Juan García como para Javier Abella. Los tímidos arrojos hacia el frente de Bravos eran frustrados por ellos mismos, con pases errados y nada de punch para concluir la jugada. Estupiñán se veía en la necesidad de bajar a buscar balones ante la escasez de los mismos en su área. Era demasiado evidente que los verdes estaban mucho más preocupados por no recibir que por atacar. Tigres lo intentó pero Ibáñez no estaba fino en esta primera mitad. De un sólo lado todo el primer tiempo. Barbieri algo tenía que hacer. El central Víctor Cáceres silbó el final de la primera mitad de la que Bravos logró casi por obra divina salir ileso.
En la segunda parte todo inició igual. Antuna entraba por Tigres y Barbieri inicio con los mismos. Estaba feliz con el empate. Pero era cuestión de tiempo para que cayera el gol de la visita, pero Ibáñez no estaba en su noche e iba a salir de cambio. Bravos tuvo un ligero lapso de intención de ganar el partido, pero muy breve, demasiado fugaz. Jairo Torres llegó por unos minutos a preocupar y Valoyes tuvo un disparo de lejos, aunque demasiado infame. Pero ese momento fue sólo eso, un momento, por lo que Paunovic decidió apretar ligeramente el acelerador con sus cambios de lujo de su brutal banca. Y justo de la banca llegó el gol. Aunque se tardó, la anotación terminó por caer por la visita y tardado y todo, se veía venir ante la falta de voluntad de los anfitriones. Al minuto 84′, en uno de las múltiples llegadas de la visita, la pelota la cae a un costado en los linderos del área a Gignac, que manda un centro raso sin potencia y francamente malo pero nadie de Bravos acierta en tocarlo siquiera y pasa de largo entre playeras verdes y del otro lado le cae a Sebastián Córdoba que frente a Benny simplemente se la bombea a un lado de manera exquisita para meter el gol que aplastaba la moral de Barbieri. Bravos intentó reaccionar, pero de manera muy chata. Debutó el panameño José Luis “Puma” Rodríguez, que en los pocos minutos que tuvo se le notó desencanchado, impreciso y un tanto pesado en su movilidad. Los minutos se consumieron y FC Juárez se tuvo que tragar otra derrota más que lo tiene como último lugar de la tabla general.
Bravos tendrá dos salidas consecutivas antes de la nueva fecha FIFA ante equipos que aparentemente están en el mismo nivel de plantel. El viernes se meterán al Cuauhtémoc para enfrentar al Puebla. A ellos no se les puede enfrentar con miedo y será un equipo que por ser local deberá dejar jugar a los verdes. Está claro que ya ni por error se debe afrontar los partidos con tanto temor, no se debe tener más pretextos, pues no es tan corto el plantel para dar tan miserable partidos. Todo es cuestión de querer, intentar, tratar y no temer. Pero ese es el asunto, que no se quiere, se teme. Ya es muy trillado el discurso de la resiliencia, de la ciudad golpeada, del proyecto a largo plazo. La afición tiene hambre de ser representados por un equipo digno y protagonista. El tiempo se agota y la paciencia, está en el borde